El Cerro del Águila, Una cata muy ilustrativa.Los vinos
De la mano de Álvaro Parrilla, y con una filosofía de elaboración basada en las tradiciones locales de no tocar demasiado los vinos, en tanques sin refrigerar, y la utilización de barricas de diferentes usos y tamaños, Álvaro nos ha ofrecido un paseo  memorable por la añada 2014,  de una de nuestras variedades más emblemáticas, la garnacha.
moderador2La primera sorpresa la da Puerto Carbonero, un vino con un color rojo cereza, que no presenta evolución y con una intensidad media.
En la nariz, sorprende los aromas de frutos rojos y frutillos de bosque sobre un fondo balsámico y herbal, dando al conjunto frescura y viveza.
La entrada suave en boca, el paso ágil y fresco que le da una buena acidez y ese final ligeramente amargo, le confiere  un cuerpo medio.
El final frutal y fresco hace de Puerto Carbonero un vino versátil.
Rubiadero, con un color rojo granate y un toque velado, que nos informa quecatadora ch2 no ha sido filtrado, se presenta  poco cubierto y con toques de juventud en el ribete.
La media intensidad, el toque floral en nariz, las frutas maduras (caramelos y gominolas) y un ligero final a fruto seco, le confieren un toque de sutileza muy agradable.
Los toques de dulzor,  el tanino pulido  y la acidez vertical que presenta en boca, dan al conjunto un equilibrio sorprendente de frescura y elegancia.
199Una cuidada selección de los racimos de las diferentes parcelas, da como resultado Malabra, un vino con una buena capa, de color rojo picota y ribetes carmín.
En nariz, se aprecian aroma ligero de fruta y algo de frutos de bosque, la oxigenación posterior hizo que el vino explotara en un conjunto de matices increíble, incrementando a las frutas toque de compota, regaliz, pimienta y nuez moscada, hierbas aromáticas y hoja de tabaco.
En la boca se presenta seco, con un tanino amplio y potente, de paso lento, aligerado por una buena acidez, y con un final largo y sabroso.
La tonalidad rojo picota con toques granates, le dan a El Calandrajo uncatadora 2 aspecto serio y brillante.
En la nariz, aparecen los toques de flores, fruta madura y compota que son seña de identidad de algunas garnachas, si a esto sumamos  los toques de madera (regaliz y cedro) las especias y hierbas aromáticas y el fondo terroso, esto hace que tenga una nariz compleja.
Con un cuerpo medio, la boca nos da buena cantidad de fruta, con un tanino maduro, goloso y envolvente, y un final largo y fresco.
Gila cataVereda del Lobo, se presenta  a la vista con una capa media y ribetes cereza y picota.
Una nariz limpia, con notas de frutos rojos y negros, sobre toques anisados (hinojo y carvi) y un toque mineral y de madera noble.
Con una entrada potente en boca, tanino de fruta y madera muy equilibrados, buena acidez, toques alcalinos y minerales, confieren a este vino nervio y cuerpo.
Con un final largo y sabroso, este vino, con un poco más de tiempo y reposo, se redondearía adquiriendo elegancia y equilibrio.
Este paseo nos demuestra que: conociendo la variedad, entendiendo el medio, adaptándose a la climatología y a las circunstancias, se pueden hacer cosas sorprendentes.
Premio
Carlos A. Gómez